Deja de fumar
Deja de fumar

Suponemos que a estas alturas nadie puede alegar ignorancia: el tabaco es perjudicial para la salud. Pero tú sigues fumando, y nada de lo que digamos te convencerá de que debes dejarlo.

O sí. Incluso es posible que lo hayas intentado ya, sin éxito.

En ese caso, no descartes buscar la ayuda de un especialista. Mientras tanto, estos consejos tal vez te sirvan para avanzar hacia una vida sin tabaco.

  • No vale decir: "Un día de estos dejo de fumar". Tienes que marcarte una fecha. Y respetarla.
  • Para no hacerte trampas al solitario, comunica tu decisión (fecha incluida) a quienes puedan ayudarte o, ¿por qué no?, sumarse al reto.
  • Di adiós a ceniceros, encendedores, pitilleras. Borra el olor a tabaco de las cortinas del salón y la tapicería del coche. Elimina las manchas de tabaco que afean tu dentadura.
  • Cambia en tu rutina diaria todo lo que hacías mientras echabas un cigarrito, tiempo habrá de recuperar esos hábitos.
  • Busca sustitutos para los cigarros que fumabas, o que simplemente encendías. Si un par de caladas te ayudaban en situaciones de estrés, supéralas con ejercicios respiratorios; si un cigarro entre los dedos te acompañaba cuando estabas con los amigos, prueba con un bolígrafo.
  • No te escudes en la posibilidad de aumentar de peso para camuflar tu debilidad: hay mil maneras de vencer al hambre que se manifiesta cuando renuncias al tabaco.
  • Haz ejercicio.
  • Evita ambientes cargados de humo y (al menos en un primer momento) la compañía de fumadores.

Poco a poco, los beneficios superarán a las insatisfacciones. Y será entonces cuando des por buenos todos los esfuerzos.

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