Pie de atleta
No hace falta ser atleta para que los hongos colonicen tus pies. Basta con que pises descalzo un suelo húmedo.

No te dejes engañar por el enunciado: un pie de atleta es un pie colonizado por los hongos, que campan a sus anchas en superficies húmedas como los suelos de las piscinas o de las duchas o en las toallas, y encuentran acomodo sobre todo entre los dedos y en las plantas de los pies, pero también en las ingles y bajo las mamas.

Detectar a esos penosos inquilinos es fácil: allí donde se instalan causan enrojecimiento de la piel, escamas y grietas, a veces ampollas, en ocasiones reacciones alérgicas, incluso supuración. Detectar su presencia, decíamos, es fácil; acabar con ellos, no tanto.

Y hay que hacerlo, porque son contagiosos y pueden llegar a hacerse crónicos. Para vencer al pie de atleta:

  • Dos veces al día, lávate los pies con agua y jabón, y sécatelos minuciosa y completamente.
  • Cámbiate los calcetines y el calzado cuantas veces sean precisas para mantener los pies secos.
  • Aplícate en la zona afectada espráis, cremas antimicóticos o polvos.

Si a pesar de todo los hongos, el enrojecimiento y la picazón no desaparecen, consulta a tu médico. Importante: los diabéticos o aquellas personas cuyos pies presenten signos de infección bacteriana (están hinchados y calientes, hay secreción y fiebre) deben acudir al especialista desde el primer momento.

Todo lo dicho vale para cuando los hongos han hecho su aparición. Pero, como siempre, prevenir es mejor que curar. ¿Cómo lograrlo? Así:

  • No camines nunca descalzo por suelos públicos (piscinas, saunas, duchas, moquetas…).
  • No utilices las toallas, los calcetines ni el calzado de otros.
  • Lávate los pies todos los días y concienzudamente. Y sécatelos con idéntico esmero.
  • Si eres propenso a sufrir micosis, o si tu actividad diaria te obliga a frecuentar sitios donde el contagio es probable, utiliza polvos antimicóticos.
  • Si tus pies sudan de manera abundante, emplea antitranspirantes locales.
  • Utiliza calcetines adecuados: los de algodón puro, hilo o seda son los mejores. Y cámbiatelos con frecuencia, es esencial que mantengas los pies secos.
  • Por la misma razón, mantener los pies secos, usa zapatos de materiales naturales, sin revestimientos plásticos y bien ventilados. Y no te pongas el mismo par todos los días: altérnalo con otros, para que se sequen bien antes de volver a utilizarlos.
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