Rinitis alérgica
Tratar la rinitis alérgica es relativamente fácil, pero saber que la padeces no lo es tanto. A continuación te ofrecemos algunas pistas y unos cuantos consejos…

Conocer la rinitis alérgica es importante por dos razones fundamentales:

  • Mucha gente que padece rinitis alérgica no la reconoce como tal y, en lugar de acudr al médico, recurre a medicamentos de venta sin receta o remedios caseros poco o nada eficaces.
  • La rinitis alérgica forma parte de la denominada «marcha alérgica», es decir, tras la rinitis pueden aparecer conjuntivitis, asma, dermatitis atópica u otras alergias (por ejemplo, alimentaria).

Sospecha de la rinitis alérgica si padeces uno o más de los siguientes síntomas:

  • Estornudos (en la fase aguda, en salva).
  • Prurito nasal (también puede ser palatino y ocular).
  • Rinorrea acuosa.
  • Congestión nasal (suele presentarse horas después de la exposición al alérgeno).

Y piensa en uno u otro alérgeno según el cuadro que sufras:

  • Alérgenos de exterior (por ejemplo, los pólenes). La congestión nasal, poco llamativa al principio, aumenta en intensidad según avanza la estación polínica.
  • Alérgenos de interior (por ejemplo, los ácaros). Predomina la congestión nasal sobre el resto de síntomas. En la alergia a ácaros son características la obstrucción nasal nocturna y la matutina, al levantarse, que mejora al avanzar el día.

El tratamiento de la rinitis alérgica tiene cuatro patas: medidas de control ambiental, arsenal farmacológico, inmunoterapia específica y educación del paciente.

Las medidas de control ambiental buscan que no haya contacto alguno con el alérgeno, no siempre con resultados satisfactorios:

  • Suelen ser efectivas cuando se trata de evitar el contacto con animales o ciertos alérgenos ocupacionales.
  • Resultan insuficientes en la eliminación de ácaros.

Por lo que pueda servir, no está de más procurar la mejor calidad en el aire en las viviendas, para lo cual se recomienda:

  • Ventilar.
  • Utilizar métodos apropiados de limpieza.
  • Descartar las moquetas de pared a pared
  • Controlar la humedad (para evitar los mohos).
  • Controlar las fuentes de contaminación (por ejemplo, el humo del tabaco).
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