Sueño
Dormir bien, además de ser uno de los grandes placeres de la vida, es algo muy necesario para tu bienestar físico y mental. Por eso te ofrecemos unos consejos para que puedas conciliar el sueño fácilmente.

Dormir bien es fundamental, tanto para el cuerpo como para el estado de ánimo; dormir bien es imprescindible para deshacerse del cansancio pasado y hacer acopio de energía para la actividad futura; dormir bien es necesario para pasar adecuadamente el relevo de una jornada a otra; dormir bien... Puedes conseguirlo, si no tienes ninguna enfermedad que te lo impida, siguiendo unas sencillas pautas de comportamiento:

  • Acuéstate y levántate siempre a la misma hora, de manera que la diferencia entre las distintas jornadas (laborales y festivas, por ejemplo) sea mínima. Establecer el número de horas que se debe dormir es difícil, ya que varía mucho de unas personas a otras; no obstante, en términos generales, podemos decir que para experimentar un sueño reparador un adulto necesita dormir entre 5 y 8 horas.
  • Haz ejercicio durante el día, pero no justo antes de irte a la cama, ya que en lugar de cansar el cuerpo puedes excitarlo.
  • No tomes bebidas estimulantes (café, té, colas con cafeína, etc.) en la cena; algunas personas deben evitarlas incluso a partir de la comida.
  • No fumes, ni ingieras alcohol poco antes de acostarte, ya que el tabaco y el alcohol fragmentan el sueño, es decir, provocan múltiples despertares.
  • Evita las cenas copiosas, especialmente si vas a meterte en la cama inmediatamente después, pero tampoco te acuestes con hambre ya que esa sensación puede despertarte e incluso impedir que te duermas.
  • Un vaso de leche suele ser una buena ayuda para conciliar el sueño.
  • Olvídate de las preocupaciones, o al menos déjalas aparcadas hasta el día siguiente.
  • Establece una rutina que te acompañe de la vigilia al sueño.
  • Duerme en un ambiente agradable: en una habitación fresca, silenciosa y oscura; sobre un colchón apropiado; y con ropa de cama agradable y cómoda.

Si puedes, échate una siesta

Dormir, no más de media hora al mediodía, después de comer, se ha revelado una sana costumbre que ayuda a mantener el ritmo vital. La siesta es, por tanto, más que una tradición cultural una necesidad fisiológica. A las únicas personas a las que no se les recomienda dormir la siesta es a aquéllas que sufren insomnio, ya que esta cabezadita lejos de resultarles reparador del cansancio acumulado, les impedirá conciliar el necesario sueño nocturno.

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