Viajar con una enfermedad crónica
Precauciones que han de tener los enfermos crónicos cuando viajan en avión.

Si tu dolencia no te impide viajar, puedes disfrutar de tus vacaciones sin más preocupación que la de seguir con tu tratamiento y cuidarte como siempre.

De todos modos, te vendrá bien seguir estos consejos:

Antes de salir:

Consulta con tu médico. Debe dar el visto bueno a tu viaje y facilitarte las recetas y los informes que puedas necesitar.

Infórmate bien sobre el funcionamiento de los servicios sanitarios en destino y anota sus números de emergencia.

Si aún no lo tienes, contrata un seguro médico. Y recuerda que en Asisa encontrarás la mejor asistencia.

Prepara dos botiquines iguales:

  • Incluye todo lo que puedas necesitar: tus medicamentos (todas las dosis necesarias hasta la vuelta), y también jeringuillas, agujas, apósitos, si es que tu patología lo requiere…
  • Si viajas en avión, factura uno y llévate el otro en el equipaje de mano (con los informes médicos que justifiquen el transporte de tu botiquín).
  • Lleva en un lugar visible y accesible un documento explicativo de tu dolencia, tu historial clínico y tu tratamiento. Si es posible, tradúcelo al idioma del país al que viajas.
  • Si tus compañeros de viaje no están al tanto de tu condición, cuéntaselo antes de partir para que sean conscientes y sepan reaccionar en caso de necesidad.

Durante el viaje:

  • Si vas a cambiar de huso horario, crea alarmas en tu reloj para mantener la pauta de administración de los medicamentos estés donde estés.
  • Preocúpate de que las medicinas que necesitas estén guardadas en las mejores condiciones.
  • Vigila las comidas. Y las bebidas (cuidado, por ejemplo, con tomar un sorbo de agua no potable porque ha llegado la hora de la pastilla).

Cuando regreses:

  • Visita a tu médico para asegurarte de que todo ha ido bien.
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